10 de octubre de 2011

La mejor entrada del mundo

Nata…

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¡¡iji!!

7 de julio de 2011

Feel like a Sir

He visitado más veces Londres que la capital de mi país.o_jbjh16dz

PS: Pero con Nata va a ser mejor que nunca. Paseos por la orilla del Támesis, pasar la tarde “tumbadazos” en St. James’s Park. Veladas con el rey Firth al son de los Beatles, Nata, Nata, Nata, Nata y más Nata… ¿Qué más se puede pedir?

Nos vemos a la vuelta

PS2: Yo pido un beso ^^ (si no está de más, claro).

18 de junio de 2011

“101 for Vendetta”

Por fin he visto V de Vendetta. La adaptación cinematográfica de la novela grafica de los años 80 del mismo nombre.

Estamos en un futuro cercano y probable. Las tensiones internacionales han producido grandes cambios en el mundo. Los Estados Unidos se han disgregado y se encuentra inmerso en una continua guerra civil. Las condiciones adversas han favorecido el surgimiento en Gran Bretaña de un gobierno fascista de ideas muy conservadoras, muy similar a los que hubo en Europa a mediados del siglo pasado. Con duro control policial, toques de queda, propagandismo aquí y allá y manipulación absoluta de los medios de “desinformación”. “Gran Bretaña prevalece” se oye aquí y allá, en televisiones encendidas veinticuatro horas al día.

V-for-Vendetta-751826En Londres, de la nada, en medio de esta situación, surge un individuo enmascarado y algo estrambótico, disfrazado como un personaje del siglo XVII, que hace llamarse V. Tras rescatar a una joven periodista de los corruptos policías  que reinan las calles tras el toque de queda, hace volar por los aires el Old Bailey en la madrugada de un 5 de Noviembre. Inicia así un proceso cuya finalidad no es solamente la de hacer despertar al pueblo para que se enfrente a su gobierno esclavizador, sino también de de venganza personal por el pasado que oculta tras su máscara.

Probablemente, el cariño que tengo a la novela de Orwell ,1984, también ambientada en un atemorizado Londres, capital de Oceanía, hacía que no pudiera parar de buscar paralelismos entre las dos historias.

ingsocPese a que en 1984 el autoritarismo surja de una Revolución socialista y que en V de Vendetta, al cambio fue llamado “Restauración”, ambas tienen lugar en un distópico Londres futuro en el que el poder surge de un sólo hombre que nunca nadie ha visto mas que en grabaciones e imágenes. Todo gira en torno a este sujeto, que dice ser defensor del pueblo, pero que lo único que desea es el control total. En ambos casos el protagonista –Winston Smith en la novela orwelliana y Evey Hammond en V de Vendetta- son individuos que dudan del sistema en el que viven y recuerdan vagamente un pasado mejor.

La crítica social es también muy similar, en ambos casos se analiza el funcionamiento de los gobiernos oligárquicos, autárquicos y autoritarios, ya bien surgidos por la izquierda o por la derecha, y se nos advierte del peligro constante en el que nos encontramos, si nos dejamos llevar por palabrería melosa, prometiéndonos seguridad y prosperidad -Resuenan en mi cabeza frases que soltó en su día mi profesora de filosofía cuando explicaba la política de Platón: “Cuando la gente teme por perder su patrimonio, su propiedad, su libertad, se refugia en un ente que sea capaz de garantizar la seguridad, aunque esto conlleve a la paulatina pérdida de autocontrol individual, y por tanto libertad. En ese momento la democracia decae dando lugar a una dictadura”-. En ambos casos nos hablan de la importancia de la memoria, no sólo personal, sino colectiva. La ética del deber kantiana “Actúa de tal forma que todo medio sea un fin de por sí”. Ley contra anarquía, porque cuando la primera no ampara a la sociedad, ha de ser la educación ciudadana y moral en forma de colectivo la que ha de responder ante las injusticias.

No obstante hay que destacar una diferencia principal. Lo que hace que ambas historias sean totalmente distintas pese a la similitudes del tablero de juego. Esta diferencia es el futuro que los autores deciden dar a cada una de las historias –Basta decir que el nombre original de 1984 iba a ser “El último hombre de Eruopa”-.

¿Que cuál es este? Me temo que para averiguarlo tendréis que ver la película y leeros el libro.

¡Encended vuestros semáforos!

6 de junio de 2011

ἰδιώτης

Ayer por la noche, antes de apagar la luz para dormir, me puse a hojear unos apuntes de filosofía que hice en primero de bachiller. Tenía como título “El animal político”, y un capítulo llamo mi atención. Decía:

“Los atenienses decidieron que era necesario que todos los ciudadanos se implicasen en el gobierno de la ciudad (…). La participación directa de los asuntos públicos constituía la esencia de la ciudadanía

De hecho, quien desatendía sus obligaciones cívicas para ocuparse sólo de sus asuntos era considerado un idiotés

Es curioso, mientras a los jóvenes de 15 y 16 les enseñan esto, los que dirigen nuestro país… bueno, juzgad por vosotros mismos.

2 de junio de 2011

SHE'S GONNA SLEEP HERE TONIGHT

 

I think I'm gonna be glad,
I think it's today, yeah.
The girl that's driving me mad
She's coming today.

She's gonna sleep here tonight!
She's gonna sleep here tonight!
She's gonna sleep here tonight!
Right in my bed

She said that sleeping with me
was cheering her up, yeah.
She would always be free
to just come around.

She's gonna sleep here tonight!
She's gonna sleep here tonight!
She's gonna sleep here tonight!
Right in my bed

I do know why she likes it so bad,
Gonna be here,
She gonna be right with me.
She's coming just to have a good night
Gonna be here
Gonna be right with me.

I think I'm gonna be glad,
I think it's today, yeah.
The girl that's driving me mad
She's coming today.

She's gonna sleep here tonight!
She's gonna sleep here tonight!
She's gonna sleep here tonight!
Right in my bed

I do know why she likes it so bad,
Gonna be here,
She gonna be right with me.
She's coming just to have a good night
Gonna be here
Gonna be right with me.

She said that sleeping with me
was cheering her up, yeah.
She would always be free
to just come around.

She's gonna sleep here tonight!
She's gonna sleep here tonight!
She's gonna sleep here tonight!
Right in my bed

My baby in my bed, my baby in my bed.
My baby in my bed.

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Noches en las que la idea de que tu peduga (<-Palabra no reconocida por Windows Live Writer) favorita las pase contigo es ya una constante. Tanto que te hace cambar las letras de las canciones de los Fab.

 

PS: Te amo, N!
PS2: Pedorra

20 de mayo de 2011

Getting Better (since you’ve been mine [AKA: All the time])


A ritmo de privados en Facebook, filósofos esperpénticos, canciones de los Beatles. Como peripatéticos por Independencia. Desde el gesto mas simple hasta la más intima caricia. Qué genial es todo. Y lo que nos espera. Hace falta valor para decir eso sin saber cómo va a ser el futuro, pero es que hay algo ahí, enredado en sus moño, atrapado en su aroma, en su voz, en su sonrisa. En cada una de sus tes, es, as, emes y os. Esa inercia que tira del uno hacia al otro, no sólo en el espacio, sino en el tiempo. Algo que ni el loco de la colina podría ver o explicar. Es un algo inexorable.
Qué bien me sienta quererla. No es amor lo que siento. Sonrojados dedos sobre mi espalda.Cabello que chincha sobre el labio. Aliento que juega a encorrerse en mi mejilla. Calma en la piel. Felicidad en la boca. Un mondtom… ¿Cómo va a ser eso amor?
Es mejor. Es Natalia.

PS: ¡Hoy es viernes y aun nadie ha venido a recoger sus premios!
PS2: ¡Qué pedorra!

14 de abril de 2011

… y morado

Quería hacer una entrada sobre qué es para mi la República, para conmemorar el 80 aniversario de la que fue la segunda española. Pero el tiempo y el cansancio me abordan. Así que os dejo con mi versión favorita del Himno de Riego

¡Salud y República!

13 de abril de 2011

Siempre presente

Tendría como 4 o 5 años –ya no me acuerdo- y, como siempre, y aun todavía, llevaba puesto el pijama un sábado a la una del mediodía. Mi madre estaba ocupada y mi padre también. No sé que demonios debían estar haciendo. Estaba con mi abuela, en el salón y me tenía que vestir. Así que en un alarde de espontaneidad comencé a correr y deslizarme con la antigua alfombra que teníamos allí, mientras tarareaba una canción y me quitaba la ropa.
Recuerdo de cómo se reía mi abuela.
Con este feliz recuerdo, probablemente de los mas antiguos que guardo de ella, quiero despedirme, abuela.
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Pero, ¿qué es la vida si no terminara? Somos como castillos de arena, a fin y al cabo.

Jimi Hendrix - Castles Made Of Sand

12 de abril de 2011

Hasta el infinito y más allá.


Tal día como hoy de 1961,  el ciudadano de la URSS (boy, how lucky you are), Yuri Gagarin, fue el primer hombre en salir de casa y dar un paseo a su alrededor... No, no estoy loco, ¡lo dice Google!
Dos años mas tarde, una mujer, también rusa, decidió hacer lo mismo. A los yankees les dio envidia y a lo tonto a lo tonto llegaron a la Luna. ¿Para qué? Para que el mundo siga prácticamente igual que entonces. ¡Qué logro!

Y yo sigo a lo mio, hasta que la física me salga por las orejas...

1 de abril de 2011

Un poco de “consciencia” musical

Estimada SGAE, ¿qué es el plagio? Porque ando un poco perdido…

 

31 de marzo de 2011

Seductora, adorada, efímera y destructora.

Le mujer fatal que cambió a John Lennon, que le hizo sufrir, componer Help!. Esa que hace que un error, que en situación normal habría sido perdonado o incluso pasado por alto, se convierta en un espectáculo polémico y embarazoso.
Es la que hace que la gente ame y odie a quien la consigue. Es una unión que puede durar mucho o poco, pero que a nivel personal, sentimental produce un cambio devastador. Porque nunca llueve bien para todos, y si todos están pendientes del que hace llover…
No lo entiendo, no entiendo cómo hay gente que va en su busca. Esa gente que llega hasta puntos inmorales para ello. Perdiendo toda su dignidad -si es que antes tenía- como bufones del populacho, como payasos de una corte que siempre estará insatisfecha. Otros se topan con ella sin esperarlo. De la noche a la mañana ¡bang!, millones de personas conocen tu nombre, te odian, te aman, te admiran o simplemente se ríen de ti. “SI ES UNA FIESTA”, “FRIDAY”… Cuántos vestidos tiene.

The Beatles - Strawberry Fields Forever



Sin duda, cuanto más fuerte, más efímera y devastadora. La fama es peligrosa, incluso mortal.

25 de marzo de 2011

Angel




As the week passes there's always something you don't expect is going to happen. Something that is not all right, something you don't like. You can't help it, it's going to happen anyway. I don't mean to be a stoic. I'm not saying your life is already written in a wall or somewhere in the universe, but there are so many factors out of ourselves which determine our lives... This is why, in my opinion, we should have some sort of pillow, somewhere soft where we can fall when this undesirable things occur to us.

I already have mine. Boy do I love it. Soft, and delicate. With such a sweet voice, with this slightly childlike touch. Just hearing it made me feel calm and quiet. There's no need to explain what's the matter. With just a couple of looks and a few words she starts doing her thing- and what a thing-. It makes me feel gradually better and better, until, at the end, it's just her and me. Nothing else matters. In fact, nothing else will ever matter the way it used to. And that's thanks to her. And that’s her.
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Escritura automática… de nuevo, pero esta vez escuchando a Hendrix, y en inglés.

20 de marzo de 2011

Picture yourself…

No es difícil percibir la afición que tengo por la música del cuarteto de Liverpool. Hay días que puedo escuchar más de la mitad de su discografía “non stop”. Llega a tal punto que podría decirse que Los Beatles son la banda sonora de mi “rutina” o como sea que se llame lo que hago. Los canto en la ducha, los tarareo en el coche, los grito en la calle con mi persona favorita…

Llega a tal punto que a veces puedo ponerme a escuchar o pensar en una canción que encaje con lo que estoy haciendo o mi estado de ánimo.

¿Os imagináis vivir la vida con la banda sonora de vuestro grupo favorito?

Por ejemplo un día  en el Club de los Corazones Solitarios escuchando a la Banda de Rock de Sargent Pepper. Verano con Alma de Goma esperando a que venga tu sol –Si no, ponerte moreno esperando en la lluvia británica-. Hasta que que “It won’t be long" “¿Yeah?” ^^

12 de marzo de 2011

No quieres darle.

Y siempre quiero que sea, lento, suave, pero da igual. Dejar de verte siempre me produce una sacudida. No hay nada más violento.

Arrastramos los pies por la calle brillante de agua, desde el teatro hasta tu portal. No nos importa nada y sabes, y sé, que en nada nos tendremos que separar. Qué tontería, en nada nos volveremos a ver. Pero esa no es la cuestión.

Hoy el timbre ya no hace falta, pero esa no es la cuestión. Quiero verte sonreír otra vez –siempre-. “No quieres darle”. Ya no llueve. -Mentira, en tus ojos sí.- “¿Por qué llueve?” De sobra lo sé, lo sabes. Y esa, esa es la cuestión.

26 de febrero de 2011

19 de febrero de 2011

Platos sucios

La cocina moría. Sangraba leche, zumo, arroz y azúcar. Pero daba igual, porque aun quedaba todo el tiempo y nuestro mundo.

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17 de febrero de 2011

El pícaro irlandés

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Y no, no me refiero a un Lazarillo de Shannon. Hablo de la adaptación cinematográfica, dirigida por Stanley Kubrik de la novela de William Makepeace Thackeray. ¡Y qué adaptación! Sin duda mi película favorita del bueno de Stanley.

barry-lyndon1La historia trata de la vida de Redmond Barry, un carismático joven de una familia acomodada irlandesa que cae en la desgracia de enamorarse de su prima, mayor que el, destinada a casarse con un capitán del ejercito inglés. El pobre Redmond, inocente romántico, al darse cuenta que su prima lo está utilizando, reta a un duelo de pistolas al pretendiente inglés. Tras salir victorioso matando al capitán,  debe huir a la capital en busca de fortuna. Mas cuál es su desdicha al toparse con unos asaltadores que no le dejarán más que sus botas y sus vestimentas para proseguir su camino. Sin nada que llevarse a la boca, Barry acabará de cabeza en el ejército británico, destinado a luchar en las guerras europeas.

Sólo la imaginación de Kubrik, su escrupulosidad y pulcritud, sin las cuales el realismo y la verosimilitud de cada una de las escenas de la película no serían posibles, permiten esta maravillosa secuencia de cuadros costumbristas del siglo XVIII en movimiento.

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Llama la atención, por ejemplo, una escena en la que nuestro protagonista trata de cortejar a una dama mientras juega a las cartas - en una sala que Kubrik se empeñó en iluminar únicamente por velas - al compás del segundo movimiento del trio para piano número 2 de Franz Schubert.

Llama la atención por ejemplo una escena en la que nuestro protagonista juega a las cartas en una sala que Kubrik se empeño en que únicamente fuera iluminada por velas.

Al poco tiempo del inicio de la película, la cual me encantaría disfrutar en una sala de cine, uno se da cuenta de que la atención es enfocada a las escenas, de carácter muy amplio y planos generales, que plasma de una forma única la vida de una gran porción de la sociedad del siglo XVIII, más que a la propia trama. Sumándole, por último, la banda sonora, que tiene compases de canciones populares y militares de la época, además de fragmentos compuestos por grandes clásicos desde Bach, Mozart y Vivaldi a Schubert; las peripecias de Redmond quedan definitivamente relegadas a un segundo plano.

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Esa fuerza que cobra el entorno da esa sensación, conseguida y con creces por este maestro del cine, de picardía ante la vida. Redmond bebe de aquí y allí, desentendiéndose de lo que ya no le interesa, mientras que el mundo a su alrededor también esta vivo, crece y se desenvuelve. “El siglo XVII tenía que ser por narices así” he llegado a pensar varias veces.

Como ya he dicho antes, una de mis películas favoritas. Y no porque te haga reflexionar, estremecer o excitar. Simplemente por la armonía en las imágenes. Esa delicadeza de los cuadros realistas de la época, el compás de la música clásica.

¡Un ‘must see’ sin duda!

10 de febrero de 2011

FTW

Semana completa.

Fin de los exámenes de febrero en la Universidad, mis primeros exámenes como universitarios, con pleno de aprobados. Carné de conducir a la primera.

Y lo mejor, lo mejor, lo mejor de todo…

ESTOY ENAMORADO DE LA MEJOR PERSONA DEL MUNDO.

6 de febrero de 2011

Life goes on, bra!

Es increíble como en un añito, sin darnos cuenta, sin pensarlo siquiera, sólo bebiendo el uno del otro desde que saltamos al abismo sin nada más que miradas previas, explotara como el Big Bang y que todas esas sensaciones nuevas, sentimientos, pensamientos, recuerdos… se extiendan y se extiendan a tantísima velocidad.

¡Tú eres increíble, Natalia!

La, la how the life goes on!

2 de febrero de 2011

Obsolescencia Programada

Bonito nombre, pero ¿qué significa? Significa que compres más.

¿Interesado?
Video aquí

31 de enero de 2011

Eres especial, muy especial

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Ayer vi “La Isla”, el film de 2005 protagonizado por Ewan McGregor y Scarlett Johansson.

Lincoln Echo-Seis y Jordan Delta-Dos se encuentran entre los cientos de residentes de un complejo cerrado en pleno siglo XXI. Son supervivientes de una especie de holocausto que provocó la contaminación total de la tierra, haciéndola inhabitable para cualquier ser vivo. Sus vidas son controladas de cabo a rabo, y no deben preocuparse por nada más que trabajar en el los laboratorios de producción y por que les toque la lotería. Esta consiste en la única manera de llegar a "La isla", el último rincón sin contaminar del mundo tras el desastre ecológico. Una vez allí, podrán vivir libres y felices para siempre.

Todo apunta hacia una utopía en plena distopía. Pero el trabajo y la lotería no son los únicos asuntos que conciernen a Lincoln Echo-seis, que tras sus 3 años en el refugio ha empezado a sospechar que algo ocurre. El descubrimiento de una polilla revoloteando por la maquinaria que mantiene el complejo en funcionamiento le hace pensar que hay algo más. Cuál es su sorpresa al descubrir que hay mas gente en el mundo exterior, que la historia de la contaminación es toda una farsa.
 
Si bien la primera mitad de la película pinta genial, en la que se recupera el incombustible Mito de la Caverna de Platón y el debate que a tanta gente lleva de cabeza desde hace unos 10 años sobre la clonación, tras el esperado escape de la pareja,el film se torna en una sucesión frenética y de escaso sentido de explosiones, peleas mano a mano, disparos y persecuciones de lo más inverosímil y futuristas con toda sarta de aparatos voladores, pistolas y demás, interrumpidas por breves escena con algo de significado.
 
No obstante, la caracterización de los personajes, la imagen y los efectos especiales –cómo no- son muy buenos, he de decir que me ha decepcionado bastante que de una idea que tanto juego podía dar para hacer una buena crítica social o, simplemente, una buena reflexión, acabe siendo desaprovechada en una película en la que la moralidad humana queda en un más que segundo plano, dando prioridad a la espectacularidad y al típico final “y fueron felices y comieron perdices”.
No obstante, he de añadir que gracias a TVE 1 pude disfrutar de una película en calidad HD sin anuncios. Mejor que si la hubiera alquilado o comprado.

27 de enero de 2011

Zombieland

¿Qué sentido tiene? Cuando eres adulto, tienes hijos, y vuelves de trabajar, cansado, y no sabes por qué estás cansado. O mejor, no sabes para qué te has cansado tanto. ¿Para volver a dormir apenas 6 horas y volver a levantarte e ir a trabajar y agotarte otra vez? Es por el dinero, dinero que necesitas para pagar la comida, la luz, el agua, el gas, la hipoteca… Pero no sólo eso. Llegas a casa y tienes que seguir trabajando, limpiar, recoger, dejar la casa en condiciones para poder seguir viviendo en ella, hacer la comida/cena… Cuando puedes descansar te sientas frente a la tele. Anuncios que te acribillan, recordándote que eres un deshecho humano y que la única forma de arreglarlo es comprarlo y que nunca será suficiente. No sólo es la tele, es la sociedad entera. Escaparates, gente con bolsas por la calle, gente luciendo ropa nueva… Vivimos al servicio del inconformismo insaciable ¿Por qué no nos dejan descansar? ¿No podemos ser tal y como somos? Nos repiten una y otra vez que lo que hacemos es insuficiente. Que hay que hacer más y más… ¿Hasta dónde? ¿Más para qué? A quien tengo que saciar, ¿no es a mi?

22 de enero de 2011

I am the Warlus

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Hoy es uno de esos días en los que me encantaría ver pequeños policías guapos sentados en hilera, esperar la furgoneta en un copo de maíz, ponerme moreno bajo la lluvia inglesa y ver sardinas de sémola trepando la Torre Eiffel. ¿Por qué? No sé, supongo que porque vosotros sois los hombres huevo, y yo soy la morsa!

La Morsa.

PS: GOOB GOOB G’JOOB!

16 de enero de 2011

Sueños II

barbas y alerg copiaLa placa que reza, en silencio, “10”, me hace detenerme. Estudio la puerta y dudo entonces sobre cómo debo actuar. ¿He de llamar a la puerta? ¿Qué he de decir? ¿Mi nombre, mis apellidos, mi condición, mi enfermedad? ¿Qué enfermedad? ¿Por qué me han mandado allí? ¿O por qué a la biblioteca? ¿Y por qué a mí? ¿A mí? ¿Por qué a mí y no a ti? ¿Por qué no abandonarlo todo y naufragar, naufragar y morir?

alergólogoAl final, doy un golpe suave, tímido, casi una caricia para la madera, cuerpo – o alma – de la centinela puerta. Sin embargo, pese a lo ligero del tacto, la puerta se abre y me veo obligado a dar un paso adelante, para encontrarme en una habitación enorme y con tantísimos objetos esparcidos que es difícil establecer sus límites: artilugios imposibles, delicados, frígidos, hieráticos. Una nariz puntiaguda me sonríe desde una mesa alta, tan alta que me siento encoger e incluso noto mis pies ridículamente pequeños dentro de mis zapatillas. “¡Bien! Te estaba esperando”. Me habla un hombre de apariencia curiosa: alargado, de pelo ensortijado en pequeños rizos negros, con ropa arrugada, mirada distraída y una nariz sonriente, casi con hoyuelos en su perfil y dientes en sus orificios. “Soy el alergólogo”, continúa. “Tu alergólogo”, matiza y la palabra se me antoja gangosa, me suena a gorgoteo, a gotera gutural de gruta gris. Asiento, sin saber qué responder, pues está mi mente perdida entre las ges y las erres. Se levanta y se acerca a mí y me parece absurdamente alto. Temo que se caiga cuando se inclina sobre mí y, con un de aquellos artilugios imposibles, me pellizca la nariz, me tira de las orejas, me masajea las sienes sin parar de sonreír desde esa nariz tan imposible como el objeto que tira de mi pelo. Lo miro extrañado cuando hace aparecer, como por arte de magia, un tubo alargado con un líquido viscoso en su interior. “Llévaselo, vamos”, me dice. Me quedo clavado en el suelo, sin saber qué hacer, pero él me apremia con un empujón de dedos largos. “Llévaselo y luego vuelves para abonarme el coste. Te haré un precio especial”, dice y me guiña un ojo lentamente: veo como su párpado se traga el brillo de su ojo y me parece una caricatura de un bufón solitario. Salgo del despacho, cuya puerta se cierra con un portazo detrás de mí. Vuelvo a estar desorientado.

Me decido a seguir caminando y desfilan ante mí los onces, doces, treces, catorces. En el quince el pasillo se desdobla y, al doblar la esquina, una mano surgida de la nada, agarra el tubo y me lo roba, así como roba también mi respiración. Al principio no puedo ver a nadie, pero oigo una voz que susurra “Ah, chico, te han vuelto a engañar. No has cambiado nada”. Es entonces cuando bajo la mirada para encontrarme con un señor regordete, con una poblada barba gris y unas gafas de pasta gris, que conjuntan con su trajebajito inmaculado. Me dirige una sonrisa de dientes de marfil y se sumerge en el estudio del líquido viscoso que el tubo contiene. De cuando en cuando murmura sílabas que no soy capaz de entender y niega con la cabeza. “Esto está mal, muy mal.”, sentencia. “Esto está fatal.”, reitera. Me taladra con sus pequeños ojos, botones grises en un ojal de pestañas, y me regala otra sonrisa, cómplice. “Pero no te preocupes”, dice, “Ten”. Me tiende una hoja: es un informe en el que se lee mi nombre y está escrito en letras mayúsculas y acaloradas “Diagnóstico correcto”. “Con esto bastará. Además, no tienes que pagarme nada. Devuélvele esto a aquel que te lo dio” y me da, con una mueca de asco, el tubo de líquido viscoso. Se lo agradezco, pero él descubre de pronto que tiene mucha prisa y se aleja, con un andar pesado y torpe, hacia las veintenas. Con muchas incógnitas en la cabeza, retrocedo hasta el despacho diez. Llamo a la puerta, pero esta vez no hay respuesta. Trato de abrirla, jugando con el manillar de plata. No ocurre nada. Frustrado, deshago mis pasos y decido seguir los del señor de barba gris en conjunto con el traje.

Atravieso las veintenas y bajo la placa del despacho 30, se abre un arco grande que da paso a una suerte de cafetería. Continúo mi camino, fingiendo decisión, y me asalta el olor a café. Me relajo al instante, pues la estancia es amplia, cálida, acogedora, casi hogareña con pequeños departamentos separados por unas finas paredes que parecían tambalearse sobre las vías de un imaginario tren. Avanzo, más tranquilo, observando brevemente a los que allí se encuentran: beben de copas cristalinas o de tazas gruesas; leen periódicos o novelas; sonríen o pierden la mirada. Busco yo a alguien conocido y, sino conocido, alguien remotamente familiar que me dé una pista sobre qué hacer a continuación.

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Extasiado y mareado por los granos de café que parecen componer la atmósfera, decido al final preguntar por el alergólogo, aunque sin esperanza de encontrarlo ya. Me dirijo hacia un pequeño grupo y emito la pregunta, con voz suave y ocultando el tubo con el líquido viscoso. Un joven me traspasa con sus ojos claros y responde que sí que está aquí, que está “detrás de la señorita de los 60”. Asiento y me alejo de nuevo, tratando de entender ese jeroglífico, pero para mi asombro, reconozco casi sin percatarme y no muy lejos de allí, los ropajes de los 60 en una chica dulce y joven, que prepara una manzanilla sentada en el extremo de su sofá. Palpita mi corazón con fuerza, porque sé quiero saber como acaba esta pesadilla.

En efecto, el alergólogo está en el departamento de al lado, tan alargado como antes, tan burlona su nariz y desvaída su mirada. Algún artilugio imposible juega en la mesa, junto a una jarra sucia y una cantidad inimaginable de papeles cubre todo. La placa con el número 10 cuelga de una de las paredes. Lo interrogo con la mirada y él se encoge de hombros. “Instalo mi despacho aquí”, explica, “porque ya no tengo dinero para mantenerlo en otro lugar”. Doy signos de entenderlo, pero quiero acabar con esto cuando antes. Siento que se va a enojar conmigo si le tiendo el tubo y rechazo su trabajo, sin darle nada a cambio. Sin embargo, quiero matar ese constante agobio que escala por mi garganta. Se lo doy y le explico que ya me han diagnosticado y que no necesito de su trabajo. Él me mira durante unos instantes, luego su nariz sonríe y dice “no pasa nada”. Abandono el departamento y me asalta una sensación terrible: pese a que ya he terminado con esta extraña aventura, creo que se están empezando a reír de mí de nuevo – mandíbulas batientes, corbatas grandes, muecas, cráneos -. Todo este esfuerzo para volver al principio. De nuevo al principio. De nuevo a comenzar.
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Segunda parte de aquel extraño sueño. Sueño que sin razón estoy empeñado a encontrar significado. Y sueño que sin ayuda de Natalia no habría podido inmortalizar su esencia que pasaría a ser parte del olvido.

¿Qué os parece? ¿Qué pensáis que significa? ¡Encended vuestros semáforos!

Guille

Sueños I

Hiere el detenerse tan súbitamente. La multitud que me acompaña ha ocupado un lugar en un átomo de las alfombras cálidas en donde se hunden las huellas, pues somos tantos – tantas respiraciones, cordones, uñas, cabellos, poros, tanto dolor – que el espacio es insuficiente. Mis pies, autómatas, han seguido caminando en ese mar de crujidos, provocando que me golpee contra una de aquellas marionetas de hilos tirantes, cual navaja que agrieta el aire, lentamente, con un silbido punzante tarareado por su punta afilada. Ellos parecen no percibirlo, y continúan su conversación animada, agitada, pálpitos de un corazón metálico enjaulado en aquel vacío de barroquismo.

Brick2-4

La biblioteca me es desconocida, pero se me antoja, bañada por la luz triste de las lámparas de araña, una trampa mortal: su mecanismo se activa, pienso, al detenernos todos en nuestro correspondiente hilo de la alfombra; después se apagarán las luces y las paredes, con sus dentaduras de libros, páginas, tomos, lomos, esquinas, con sus sonrisas burlonas, nos devorarán, acercándose, nos devorarán y moriremos en el reflejo de luna de esa luz triste, que se prenderá de nuevo para contemplar la agonía de tantas respiraciones, cordones, uñas, cabellos, poros, la agonía de tanto dolor. Me creo ya sepultado en esa jaula, enterrado en esa cárcel y he de cerrar los ojos para teñirme de esa oscuridad clara que se esconde tras los párpados y que siempre ralentiza mis sentidos y me tiende algo de paz. Transcurren unos segundos, vibrantes en mi mente, y me decido a despertar la mirada de nuevo. Descubro así que, si bien las paredes no han iniciado una danza premeditada de destrucción, todos los que me acompañaban se han dividido, aun continuando esa charla viva, aguijón para mis oídos: algunos se han sentado en el suelo, otros se han hecho con la barricada de una mesa de patas curvas y reflejos marrones, otros continúan de pie, apoyados desafiantes contra alguna estantería de polvo, estantería de polvo y cenizas. Y también me descubro solo: yo no estoy en ninguna de esas barajas recién cortadas, con el corte amargo de una mano inexperta. Reacciono al instante, pues temo que la lámpara de cristal caiga sobre mi cabeza ahora que estoy abandonado en ese cebo gigante de letras, polvo y ceniza. Me acerco a los que yo creía mis amigos y me rechazan murmurando entre dientes una disculpa. Me agacho y me siento junto a unos desconocidos, que han cogido algunos ejemplares de de las estanterías. La negativa es instantánea, la veo en sus pupilas vacías. Me levanto, y me acerco a una mesa. Un no rotundo de nuevo. Intentando mantenerme solemne, en aquel laberinto de personas que me disparan miradas de desprecio, o de burla, o de superioridad, o de una mezcla de todo y de nada, trato de dirigirme a las escaleras que llevan al primer piso. No las encuentro, pues de repente me veo rodeado por un grupo de niños, a los que la ropa les queda ridículamente grande, con muecas de corbatas sudorosas de tinte negro. Todos a una, sin previo aviso, comienzan a batir sus mandíbulas en un son de carcajadas frías, metálicas, que muerden mis pulmones y me ahogan de nuevo. Les doy la espalda, pero mis oídos siguen bebiendo de esa risa estridente y creo morir una y otra vez. Trato de guiarme y me miro las palmas de mis manos, como si un mapa estuviera grabado en ellas. Me alejo, pero no puedo llegar a ningún sitio, porque no hay sitio alguno a donde llegar.

La lámpara de araña parpadea y veo próximo un huracán bailando hacia mí. Una chica, con un rictus repelente clavado en sus labios, se acerca a mí y me pregunta, despectivamente, que qué estoy haciendo. Balbuceo una respuesta y ella no me escucha “¿¡Qué!?”. Grito, furioso, a aquella que se había alzado secretaria de ese lento ajetreo, camuflado de normalidad. "Ven" dice, siempre fría. Se alza una carcajada, y los niños, de cabellos peinados hacia atrás, tejidos en sus cráneos de jóvenes adulos, dirigen ese abucheo general. La sigo sin saber tras la puerta de cristal que amortigua levemente esas punzantes pupilas. Allí todo es ajetreo, vuelan los papeles en la gran sala de la derecha, en esa suerte de recepción agradezco que al menos, y aunque con odio, alguien no me ignore. "Tienes que darle esto al médico, así lo arreglaremos" me espeta en un tono cansino y de desprecio. Me disculpo a medias y levanta la mirada. “¡Ve al médico!”, repite ella en el mismo tono duro, que golpea como un bate mis entrañas, “Al del despacho número 10”. Por fin tengo una dirección, un objetivo, aunque las constantes carcajadas a mi costa no me ayudan a templarme y me tropiezo varias veces, sin caer, siendo así más patética mi ya patética situación.

A-Corridor-At-FontainebleauCasi sin darme cuenta, me envuelve el silencio y me encuentro en un pasillo estrecho, vacío, sin crueles títeres, liberado de esa red de miradas espinosas en mi nuca. He llegado ahí sonámbulo y extraño la luz triste y los guiños de la lámpara, pues habían sido los únicos que no se habían burlado de mí. Está este pasillo iluminado de forma más basta y, por tanto, menos grotesca. Aun así, la elegancia se sigue cultivando en todos los detalles: en las perfectas medidas de las placas de madera que abrigan las paredes; en las puertas gruesas y altas; en los revestimientos de plata de los manillares; en los carteles dorados en los que se enredan números de trazas delicadas. Ellos me guían y casi me puedo dejar llevar por los elevados unos, los sobrios sietes o los sonrientes ochos, casi podría cerrar los ojos y seguir caminando hasta que alguien me susurrara “basta” y me encontrase frente al despacho que necesito visitar. Sin embargo, sigo despierto, pues quiero contemplar la tranquilidad de aquel pasillo, tan contrastada con mi agitación interior, cual barco que acaba de tomar mar y otro que no ha hecho sino naufragar, naufragar y morir.
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El que acostumbra a dormir sin sobresaltos, como yo, no suele recordar lo soñado, pero hay veces que te levantas con esas imágenes grabadas con el máximo detalle en la memora. Riéndose o quizás haciéndote reflexionar.

Os invito a navegar por mi subconsciente que aquí os dejo en dos partes, inmortalizadas por la mano de mi Escritora favorita, Natalia

9 de enero de 2011

Es como…

“Te miro ahora y te comparo con la chica con la que empecé a quedar y es como cuando tienes un libro entre tus manos que no has abierto todavía y vuelves a mirarlo cuando lo has leído, sólo que de este libro aun quedan muchas páginas”

PS: ¿Entonces puedo ser Paul?

6 de enero de 2011

¿No existen?

compras-venetoNiños nerviosos de la mano, mirando a todos lados en busca de colores gigantes, música y magia a caballo. No ven a esos adultos con bolsas enormes y cuadradas con embalajes de oro y ositos, ni esos tubos tan largos y finos de colores infinitos que llevan estresados otros. “Haciendo compras de última hora” se oye. Pero a ellos no les importa, están hartos de esperar algo que no van a ver. Saben que ese de ahí arriba no es Baltasar, ni tampoco el de la tele. El de verdad no se ve. Algunos temen por no poder dormir esa noche. “Si no duermes no vendrán”. En ningún momento sospechan que todo es una gran broma, una mentira para hacerles sentir felices un par de días más. ¿Cómo no se dan cuenta? Ni quieren, ni sospechan. “Los Reyes no existen”, les dicen cuando crecen. ¿A caso los has visto? Los regalos los compran tus padres. Al principio no quieren reconocerlo pero a toro pasado, todo se hace más fácil de ver. Nos pasó a todos y nos sigue pasando. Ya lo decía platón. La verdad duele al descubrirla y se añora vivir en la ignorancia. ¿Pero cómo sabes que conoces la verdad? ¿Hasta qué punto la conoces? ¿Cuántos reyes más hay que son mentira? Ni sospechas de ello. Pero seguramente cada día alguien pasa con un envoltorio entre sus manos para que el regalo te llegue mágicamente a ti. Igual vivimos engañados toda la vida. Puede, y seguramente, nos manipulan para que vivamos tranquilos en un mundo de conformismo. ¿Entre cuántos mitos vivimos? De verdad hay crisis. Hay gente, si se le puede llamar así, que no la sufre. En África nunca salieron de ninguna y mueren por ella. ¿Qué es la crisis y qué está en crisis? Debemos sospechar más. Nos lo dice Marx y nos lo dice Nietzsche, lo decía Orwell. No nos conformemos.